jueves, 17 de marzo de 2011

Capitulo 2 - El pasado, ¿Pisado?

Como les mencioné anteriormente, alrededor de 5 niñeras se hicieron cargo de mi en mi corta niñez, pero ese solo es uno de los tantos y repetitivos cambios que tuve que sobrellevar de chica, 5 niñeras, ocho casas, siete barrios, tres jardines, tres escuelas y dos liceos diferentes en lo que llevo de vida, algo realmente “muy demasiado poco” estable para una personalidad que se está formando, tener que adaptarse siempre a algo nuevo y que ese algo además cambiase toda la realidad que tenía posteriormente, todo los amigos, los compañeros, las calles, mi cuarto, mi mundo, mi vida. Siempre cambiando, nunca estable, nada permanente.
Haciendo memoria la realidad se vuelve obvia, no recuerdo mucho de jardinera…
Solo que en la primera que fui (y no estoy hablando de fotos, lo recuerdo como un flash) había una chiquilina regordeta que todavía no le había crecido del todo el pelo, era enrulado, que siempre, siempre, me quería sacar los juguetes que yo agarraba, recuerdo que en una ocasión yo había tomado del canasto de juguetes un prisma hueco de color rojo que usaba para no se que cosa y al instante de agarrarlo en la otra punta del prisma estaba la mano de esta chiquilina cinchándolo, y yo jalaba de un lado y ella del otro, y ¡como gritaba esa chiquilina por Dios! Pero no, no pensaba dárselo.
¿Qué se creía? ¿Qué porque al lado de ella yo era un poroto iba a dejar que me sacara algo? ¡No! Detesto a la gente que se cree superior y por consiguiente te detesto abusadora gritona robadora de juguetes!
Lo otro que recuerdo de esa guardería son los simpatiquísimos almohadones con formas de elefantes de colores en los cuales nos quedábamos dormidos, recuerdo como se sentía tocar esa tela que parecía ceda de colores brillantes que te mareaban hasta dormirte.
No recuerdo más…
Los otros jardines no fueron ninguna novedad, el nombre de uno tenía algo que ver con Bambie, lo que recuerdo de éste era que nos confundíamos con lo de la mano derecha y la izquierda porque cuando te dabas vuelta la izquierda pasaba a ser derecha y la derecha izquierda…y luego a un jardín que se llamaba Mafalda, del cual solo recuerdo a mi en ese entonces “mejor amiga” Antonella, la cual era rubia, de ojos verdes, con una nariz chiquita, y un cuerpo que desde entonces se sabia iba a ser perfecto.

Lógicamente cuando una persona termina jardinera pasa a la escuela, en mi caso fue la 229 de Lagomar.
Era una escuela Pública, fui desde preescolar hasta mitad de segundo, en esa escuela podría decirse que fui casi feliz en los últimos años, en preescolar me había tocado en la misma clase que Antonella, y yo orgullosa de ese ser le decía a toda mi clase que ella era mi mejor amiga, no se porqué, supongo pensaba que me iba a hacer de amigos mas fácil si ellos sabían que yo era amiga de aquella criatura, pues no, ella se encargo de dejar bien en claro que no era mi mejor amiga diciéndoselo a todos luego de haberme dicho a mi que si lo era durante toda la jardinera anterior, la vergüenza que sentí además de quedar como una mentirosa, porque ella nunca dijo que “ya no lo era” sinó que NUNCA lo fue. BUENISIMO.
También tuve la desgracia de que en esa misma clase me tocó una maestra que me odiaba, literalmente y sin razón la maestra “Ana” me odiaba, éramos dos las “Camilas” de la clase y una vez recuerdo que tenía que entregar un comunicado para “Camila” y fuimos las dos hasta el escritorio y me lo dio a mi, al siguiente día se encargo de reputiarme frente a toda la clase, literalmente y perdón por la expresión pero me RECAGÓ A GRITOS, por haberme llevado un comunicado que no era mío (y que el error había sido de ella por habérmelo dado, ¿yo como iba a saber que no era para mi si ella me lo había dado a mi y decía que era para Camila?), mis padres iban a hablar con ella muy seguido porque yo siempre lloraba como consecuencia de sus actitudes para conmigo, tremenda vieja pelotuda descargando su quizá falta de sexo contra una niñita en ese entonces inocente.
Hasta el día de hoy cuando me la cruzo me da asco y bronca.
A pesar de eso en los años siguiente conseguí tener muchos amiguitos, entre ellos una mejor amiga (que ahora al concepto de mejor amiga que tengo ni siquiera se le acerca) pero en su momento mi mejor amiga Virginia y otras dos, Sofía y Natalia, andábamos como garrapatas de un lado para el otro intercambiando figuritas y un montón de boludeses, era divertido, era feliz.
Con Viki estábamos enamoradas de unos gemelos que estaban en nuestra clase, Rodrigo y Mauro se llamaban, cuando yo iba a jugar en la casa de ella hacíamos de cuenta que nos casábamos con ellos, era divertido.
Tenía pretendientes, ya que 2 de mi clase gustaban de mi, tenia un amor (Mauro), tenía una bandita de amigas inseparable, tenía compañeros que me conocían, tenía una vida, una personalidad.
Un lindo día llego a casa y ya cayendo la noche mi mama me da la gran noticia (léase en tono irónico) de que me iba a cambiar de escuela… Lloré, no quería, le supliqué que no lo hiciera ¿Importó? No.
La escuela a la que me iba a mandar era privada y el horario me servía más porque a la hora de irme a buscar en la pública a mi mamá se le complicaba por el trabajo, aprovecho que comenté eso para contar que una vez la directora llamó a mama diciéndole que hacía una hora yo estaba esperando que me fueran a buscar y nadie pasaba por mi, esto se debía a que mi niñera se había olvidado de ir a buscarme, y mamá tuvo que venirse desde Montevideo para recogerme, y si bien mi mamá llego, esas dos horas las sufrí, me lastimaron, (otro abandono para la lista de abandonos) Sumándole a eso que debido al olvido de mi niñera la despidieron, y contrataron a una nueva, otra cosa más que cambiaba en mi realidad.
En fin, a mama no le servía ese horario así que me cambió…

…Al Cuarahí, que era lindo, pintado de colores, con unos juegos increíbles, árboles para trepar, todo, ¡pero de enseñanza no sabían un pomo!
Me costó hacerme de amigos, debido mas que nada a que yo, era deforme, si, exacto, era deforme literalmente, era un PALO, alta y flaca, pero sin forma eh?, ese tipo de delgadez que NO TIENE FORMA, lógico que una niña que está cursando 3ero o 4to de escuela no va a tener mucha forma que digamos, pero yo era extremadamente flaca (delgadez a la cual más adelante iba a querer llegar voluntariamente, pero eso viene después), como decía, era un palo, literalmente, nada agraciada de cara, sobre todo porque tenía un problema en la boca, mis dientes exageradamente salidos para afuera, tanto así que me impedían cerrar la boca, de todas maneras no iba a cerrarla aunque pudiera porque yo respiraba por la boca, y hablando de respirar, respiraba con la lengua afuera, es decir, mi lengua posaba tranquilamente en los dientes de abajo sobresaliendo un poco, y cuando me reía el labio superior se levantaba de tal forma que dejaba al descubierto toda la encía (roja de más ya que para variar las tenía inflamadas) y bueno, era deforme, y fea, y sin forma, y rara, y solitaria, y todo el mundo se burlaba de eso.
Estuve los primero dos años yendo de amigo en amigo (porque la gente no me quería para mas de un par de días) por ejemplo, en 1ero y 2do tuve una mejor amiga llamada Ana.E, Me quedaba a dormir en su casa, jugábamos todo el tiempo, ella se quedaba a dormir en la mía, etc., un día surge con la escuela la idea de hacer un paseo para ver a Ruben Rada (según su biografía es un cantante y percusionista uruguayo de raza negra, no se porque es necesario remarcas su color de piel, a los cantantes blancos en su biografía no les dicen “de raza blanca”, pero en fin.) resulta que fuimos a ese paseo, cuando subimos a la camioneta para dirigirnos hacia el mismo Ana.E se sentó con las “populares” de la escuela y junto a ellas se empezó a reir de mi, a insultarme en voz alta, a burlarse de mi deformidad, en el paseo me senté completamente sola, y en el camino de vuelta fue la misma historia que en el de la ida, burlas, risitas, y de parte de MI mejor amiga.
Para rematar, al otro día en la escuela ella me llama, yo suponía que era para disculparse, pero no, me anuncia muy feliz que “ya no quiero ser tu mejor amiga Camila” Fin.
 Estuve sola, muy sola todo lo que siguió ese año, o lo que era aún peor, jugando con los mas chiquitos, (los de jardín y primero) hasta que en 3ero una nena nueva llegó a mi clase, y fue la única amiga verdadera que tuve en todos los años de Cuarahí, una nena con el pelo cortito y negro al estilo “honguito” con los dientes torcidos (que en comparación a los míos eran perfectos) y muy infantil (literalmente, tenía que tomar una pastilla verde todos los días por un leve “retraso” que tenía) esa era ella, Lucy.F, quien rápidamente se convirtió en mi mejor amiga y en mi ejemplo a seguir.
Literalmente mi ejemplo a seguir, yo le copiaba TODO, la forma de hablar (ella hablaba como los teletubbies), los gestos, la ropa, los CHAMPIONES, ella se compraba championes y yo días mas tarde tenía que tener los mismos, a ella le molestaba pero a mi nunca me importó, no tenía personalidad, no tenía una identidad, necesitaba copiar y pese a que ella no era exactamente un buen ejemplo a seguir, ser yo misma era mucho peor, así que le copié todo lo que pude copiarle.
Nosotras dos, éramos las “raras” de la escuela, a las que nadie les hablaba si no era por conveniencia (ejemplo pedirnos Coca Cola cuando nos comprábamos), con las que casi nadie jugaba, a las que todos gastaban.
Una vez hicimos un paseo a una granja con esa escuela, en la granja había  una pata que estaba empollando unos huevos, resulta que en un momento estábamos todos jugando a las escondidas, y ALGUIEN colocó piedras frías al rededor de los huevos mientras la pata no estaba, como resultado los huevos murieron.
Se armó terrible quilombo, la dueña de la granja estaba realmente enojadísima con todos nosotros a tal punto que organizó una reunión en la cual quería que le dijéramos quién había sido, no había pruebas del culpable, nadie sabía nada, ¿Pero a quienes culparon todos? A Lucy.F y a mi obvio, ¿Basándose en qué? EN NADA. Querían jodernos, eso querían, siempre quisieron, y a pesar de que nunca, ni la dueña de la granja ni la Directora les dio la razón, bastó que uno solo nos acusara para que el resto de los compañeros nos marginaran (todavía más) por un largo período de tiempo. Con respecto a esto tengo para decir 3 cosas.
1)      NO fuimos nosotras.
2)      Hasta el día de hoy no se sabe quien fue.
3)      ALGUIEN fue, y ese alguien estaba cagandose de la risa mientras a nosotras nos acusaban injustamente.

Con el cuarahí hacíamos entre otras cosas Natación y Karate, y en el viaje (hecho por una camioneta escolar) todos jugaban a un estúpido juego al estilo “ta te ti” en el cual todos ponían sus manos delante de si mismos y cantaban una canción en la cual se tenia que decir colores mientras otro con cada sílaba del color especificado le iba tocando la mano a los que jugaban, cuando el color se terminaba la persona que quedaba siendo “tocada” se tenía que “morir”.
No hace falta que aclare que si Lucy.F o yo jugábamos hacían trampa para “matarnos” primeras ¿No?, es decir contaban las silabas de los colores para que al terminar nos toquen a nosotras, A mi eso me mataba, y de verdad, no en el juego.
Una vez me ofrecieron jugar y dije que No, todos se pusieron a gastarme porque yo no quería jugar, que era miedosa, que era rara, que patatín que patatán, y exploté y les dije a todos entre gritos y llantos que no pensaba jugar porque todos me iban a matar por ser fea. ESO dije. O sea que a eso de los 7 años yo tenía interiorizado que era fea (y que nadie me quería, y que me usaban, y que era inferior).
Nadie lo negó, ni me siguieron gastando en ese momento, todos guardaron un silencio incomodo y luego se pusieron a jugar entre ellos sin decirme absolutamente nada, pero todo volvió a ser igual al día siguiente, y yo volvía llorando a casa como casi siempre.
Una vez invité a una compañera a jugar a casa y aceptó (nuestros padres se llevaban bien), ella era “popular” y un año mas grande que yo, me sorprendió que aceptara pero en fin, nos pasamos la tarde jugando a las muñecas y esas cosas, nos divertimos mucho, y en un momento dado me dice “Cami, yo soy tu amiga ¿Ta? Pero vos no le digas a  nadie.”
¿Perdón? Hoy por hoy le hubiera pegado, le hubiera deformado la cara a mordidas (que mi mordida ya era bastante deforme de por sí, su cara no hubiera quedado nada bien), no se. Pero ¿podrán creer que en ese momento yo respondí con un “Bueno” y la mejor de mis caras? Porque me parecía BIEN, me hacía sentir bien que ELLA, tan superior,  quisiera ser mi amiga, aunque fuera a escondidas.
¡Por favor! ¿Se nota que desde maso menos los 7 años no tengo autoestima? ¿Se nota que podría decir perfectamente que nunca me quise? ¿Se nota?
Pero en fin, el turno de volver a cambiarme de escuela llegó cuando terminé 5to, el caso ahora era que mi mama hacía una revista popular para el momento y esta escuela nueva le había comprado publicidad y para pagársela en vez de con dinero le dieron un pase gratuito para mi, y como en el cuarahí no aprendía nada, quisieron probar suerte en el Cidec (¡PROBAR SUERTE! Como si la formación de la personalidad de una persona fuera cuestión de suerte, es algo serio e importante, no importó, me cambiaron igual)
Y mi mejor amiga, Lucy.F, la que había conocido en el cuarahí se cambió conmigo al cidec porque se lo pidió a los padres, para seguir juntas, y bueno… fuimos al cidec.

*Continuara*

martes, 15 de marzo de 2011

Capítulo 1: ¡Quiero, quiero y quiero!

Había una vez una niña que creció con todo lo que ella hubiera deseado tener para crecer (o al menos eso creo que creía), caprichosa y consentida, pero dentro escondía un dolor profundo, que se hallaba escondido, no se manifestaba, ella no lo notaba y no lo sentiría sino hasta mucho después cuando, al crecer ese dolor decidió salir y darse a conocer, volviéndose insoportable.
Pero vayamos de a poco.
Gracias a no se quién (iba a decir gracias a Dios pero dicho sea el paso no soy religiosa) no recuerdo absolutamente todos los acontecimientos traumáticos de mi infancia, pero trataré de recopilar los que me dejaron mas “marcada”.
Cuando yo era chica, mi casa se encontraba a unas pocas cuadras de la casa de mis abuelos, y si bien durante mi niñez tuve alrededor de 5 niñeras diferentes (en un período de tiempo demasiado corto para mi gusto) de vez en cuando, alguna que otra noche debía quedarme en casa de mis abuelos, puesto que mi mamá tenia dos trabajos y llegaba muy tarde a casa y mi padre trabajaba todo el día afuera.
La estadía en casa de mis abuelos era algo así como… bipolar, es decir, con altibajos, nunca se sabía bien como iban a reaccionar mis abuelos ante determinadas actitudes, o hechos, por lo tanto de a ratos la pasaba bien, y de a otros tantos no (realmente no).
Tanto así que algunas veces mis abuelos me demostraba todo su cariño, y nos quedábamos cantando “pantalón cortito”, mirando la tele y riéndonos… y otras pasaba exactamente lo contrario.
No recuerdo qué fue lo que pasó una noche, creo que yo estaba histérica porque extrañaba a mis padres, lloraba (algo considerado normal en una nena de 4 años, supongo), y a mi abuelo no se le ocurrió mejor idea que amenazarme, diciéndome que si seguía así me iba a sacar para afuera e iba a cerrar la puerta dejándome ahí.
Lógicamente yo seguí llorando, no parece muy sensato querer calmar a (en ese entonces) una criatura, mediante amenazas, es como querer aliviar un dolor a golpes, no sé.
La cuestión es que mi abuelo me tironeó hasta afuera de la casa y cerró la puerta, quedando ellos adentro, con la luz, y el olor a comida y la compañía, y el calor y yo afuera, a oscuras, llorando, pidiéndoles que me dejen entrar, tratando de abrir la puerta que habían cerrado con llave, que no quería estar sola. Atención, repito, yo debería tener alrededor de 4 años en ese entonces.
A VER, ¿Qué tal si pensamos un ratito? ¡Vamos a jugar a razonar! ¿Alguien tiene una mediana idea de la clase de  desastre que ocasiona en la cabecita de una criatura algo como eso? Sacarla de una casa a los empujones cerrando la puerta porque extrañaba a sus padres.
¿Alguien se hace una cercana idea de la sensación de abandono que eso genera en la persona?
¿Alguien sabe la magnitud de daño a la autoestima que algo así le hace a una criatura? Ya que por el hecho de que ella simplemente lloraba (cosa que consideraba completamente normal) se quisieron deshacer de ella, así de fácil.
El mundo parece algo tan inmenso a esas edades, el hecho de estar afuera sola me hacía sentir perdida, y en peligro, literalmente me acuerdo de sentir pánico.
Lógicamente eso era una amenaza que entraba únicamente en la cabeza de mi abuelo pero no pasaba de eso, al ratito el abrió la puerta y me dejó entrar, demasiado tarde, el daño ya estaba hecho, en la cabeza de una nena de 4 o 5 años, eso es lo suficientemente destructivo como para que lo siga recordando cada día de mi vida.
También recuerdo las promesas rotas, todas las noches, mamá o papá prometiendo que a las 21:00hrs iban a ir a buscarme (a lo de mis abuelos), exactamente a las 21:00hrs yo me encontraba parada mirando por la ventana, esperando que cada auto que pasara fuera el de mis papás, y la sensación de abandono y de angustia me absorbían cuando veía que el auto que pasaba era rojo, o azul o blanco y no negro como se suponía debía ser.
¿Y si no volvían Jamás a buscarme?
Mas adelante hablé con mi terapeuta sobre esto ya que aquello era un recuerdo constante en mi cabeza pero no sabía porqué, no lo tomaba en serio, no sabía porqué me dolía, me explicó que en la vida de los niños el temor a la perdida de sus papás es constante, por eso lloran a la hora de empezar un nuevo jardín y los papás se van, por eso lloran si pasada la hora de retirarlos sus padres no aparecen (por mas de que ellos no sepan la hora, es increíble como igual se dan cuenta), y por lo tanto, cada maldita vez que yo lloré mirando por esa ventana anhelando que vinieran a rescatarme de una vez y NO eran, algo en mi se moría, mi desesperación crecía con la misma rapidez que mi autoestima y confianza bajaban. Entonces le comentaba tristemente a mi abuela que yo no entendía, mis papás me habían dicho que a las 21:00hrs iban a llegar, y no llegaban, mi abuela simplemente respondía con risas e indiferencia “¿Todavía no aprendiste que cuando tus padres dicen una hora llegan 3 horas mas tarde?”. (Tal vez es por eso que no me gustó nunca llegar tarde a ningún lado, sencillamente no puedo.)

Hablando de llegar tarde, un trágico día, a las 17hrs exactamente me encontraba yo esperando a la salida de la escuela que me fueran a buscar, a las 18hrs yo seguía esperando, parada ahí, sola, contra el portón, a las 19hrs seguía esperando, hasta que la directora se dignó a darse cuenta de mi presencia y llamó a mis padres, resulta que mi niñera se había olvidado de mi, REPITO, la persona que estaba ESPECIALMENTE contratada para cuidarme, se había olvidado de ir a buscarme. ¿Es eso posible? ¿Tan poco valgo? ¿A alguien le entra en la cabeza? Mi madre salió de su trabajo y se vino desde el centro a buscarme.
Hechos como esos, que pueden parecer no muy importantes, generaron en mí desde chica una sensación de abandono y posible reemplazo, sobre todo cuando te encontras con una realidad diametralmente opuesta a la que acostumbrabas, cuando sos caprichosa y te consienten los caprichos y de un día para el otro eso no pasa mas (porque todo eso pasa a ser de otro), te descolocás, y sentís que finalmente, te abandonaron, dejaste de importar. (Ya van a entender)
Era (soy) el típico ejemplo de la hija única malcriada que cada vez que acompañaba a su padre a hacer mandados pedía Barbies junto con otro montón de guarangadas y si el padre le decía que no, hacía tal berrinche que no había una sola noche que no volviera a su casa con alguna muñeca o algo que le gustara, así fuese un caramelo. (cuando papá se ponía estricto y veía que realmente no iba a comprarme ningún juguete, sabía que al menos a un caramelo no podía negarse).
Soy el típico ejemplo de la hija única que cada cumpleaños, navidad, reyes y alguna otra fiesta se levantaba en la mañana, caminaba hasta el comedor y todo el piso de éste estaba tapado de regalos (De todo el comedor, todo el piso lleno de regalos!!) de toda mi familia porque no solo era hija única, era la única “nena chica” de la familia entera, y por lo tanto toda la familia me consentía.
Soy el típico ejemplo de la hija única que no le gusta compartir, ¡no me gusta compartir absolutamente nada!, y me encanta que me compartan, si una amiga se compro un buzo nuevo que me gusta, se lo pido alguna vez y me lo da, pero si yo me compro algo nuevo que me gusta y una amiga me lo pide, ¡no te haces ni la mas pálida idea de lo que me cuesta prestárselo! Y hasta a veces, sabiendo que esta mal pero en fin, le invento algo como que esta en la lavarropas, o mojado, o sucio, o que no lo encuentro, ¡me detesto cuando digo esas cosas!, es que, “compártanme pero no me hagan compartir”
Siempre me contradigo, quiero compartirle, parte de mi quiere hacerlo pero otra parte de mi esta tan sumida en el egoísmo que no lo quiere hacer bajo ningún punto de vista imaginable.
Se que soy escabrosamente egoísta, y trato de cambiarlo, lo se, pero no es fácil.
Sobre todo si a los nueve años me dan la noticia de que ahora compartiré a mis papás.
Al principio mi reacción fue felicidad, ¡Iba a saber lo que se siente tener una hermanita al fin!, ¡después de haberlo esperado tanto! (porque si, ¿quién al ser hijo único no deseo un hermano/a alguna vez?)
Luego, comencé a pensar que si no me gusta no puedo dar marcha atrás, y que me encantaría que lo de tener hermana pudiera ser un tiempo y luego no, poder deshacerme de ella si veo que me complica en algo los planes que tengo…
Y con aún mas tiempo mi reacción era de completa depresión (para una nena de ese entonces 9 años, lo que llamo depresión en mi caso era simple tristeza y miedo), tenia miedo de que la quisieran a ella por ser la nueva “nena chica” de la familia.
Recuerdo que me imaginaba y soñaba, que iba entrando a la sala en el hospital donde se encontraba mi mamá con mi hermana en la camilla, y toda mi familia alrededor alabando a la nueva, bella y extrañísima criatura, y yo quería ver pero no me dejaban pasar, no se corrían, me ignoraban, molestaba, sobraba.
Mi hermana Mariana nació y aunque sentí desplazo, y desapego con mis papás no fue nada muy destructivo en comparación con otras cosas que me han pasado en la vida y tampoco empeoró mucho cuando para sorpresa de ambas, al año nació mi hermano Pedro.
En menos de dos años pasé de ser la caprichosa y sobre consentida hija única a la hermana mayor de dos seres chiquititos y lindos, y que requerían atención y que les compraran cosas.
Los quería y quiero si, pero me dolía muchísimo cuando pedía que me compraran algo y me decían “No Cami, pensá que durante nueve años tuviste todo lo que quisiste para vos y ellos ahora son dos y no tienen casi nada, tenes que ser un poquito menos egoísta y no ponerte tan celosa cuando les compramos algo a ellos y a vos no”
Y sonaba tan feo, tan cruel! Y en si no era un pedido materialista sino era lo que yo sentía como demostraciones de afecto, a mi entender mediante los regalos me demostraban que me querían, entonces ¿Cómo podían comprarle a ellos y a mi no? Pero lo peor era que me ponía mal porque tenían razón, porque entendía que ellos no habían tenido nueve años de toda su familia para ellos solos y yo si (en especial Mari, que apenas un año le duro ser la mas chiquita), y ahora requerían atención y yo ya estaba en la decena (de edad) y ya estaba creciendo y tenía que empezar a pedir menos y dar más (¿dar más? Creo que fue entonces que empecé a dar y dar y sentir que recibo poco)
Pero obviamente yo a los nueve/diez años ya tenía parte de mi personalidad formada como hija única y consentida, por lo tanto toda mi vida voy a tener aires de eso, no me gusta compartir, pero quiero que me compartan, no me gusta que dos amigas se abrasen entre ellas, pero quiero que me abrasen a mi, no me gusta llorar en mi cuarto porque alguien me decepcionó y me olvido por otra y no me gusta que al llorar por ese alguien mis papás no se den cuenta pero que si se den cuenta si mi hermana se raspa la rodilla o si mi hermano se clava una espina en el dedo del pié, no me gusta que me digan que me equivoqué pero me encanta hacerle saber a la gante cuando se equivoca, no me gusta perder, lo detesto, y lo peor, es que pierdo casi todo el tiempo.

Ya me fui por las ramas, no se preocupen que a lo largo de todo esto que no se que es pero algo se supone que es van a entender mucho mejor todo lo que digo, el punto de este palabrerío es que sepan que soy egoísta, y competitiva, y terca, y que soy necia y se que puedo cambiar pero no quiero.
O si… ¡No se!
Hoy sé que lo material no demuestra afecto pero quiero volver a ver el piso del comedor lleno de regalos solo para mí.

domingo, 13 de marzo de 2011

Un pequeño comentario antes de empezar

Cuando te decepcionas de la vida, de los esfuerzos en vano, de las personas que nos fallaron en pequeña o gran magnitud, cuando te decepcionas de tus amigas (aunque no te hayan hecho nada), cuando te decepcionas de tu familia y hasta de vos misma no te quedan fuerzas para seguir aferrándote de cosas por miedo a que te sigan decepcionando, porque no podrías soportar una sola decepción mas, o por un miedo mayor, decepcionar vos a las pocas personas que no te decepcionaron nunca, Y si no tenes nada… ¿Entonces de qué te podes aferrar? De un libro sin terminar, de una película que dejamos por la mitad, y cuando terminas el libro y la película y te das cuenta de que seguís decepcionada y aún peor, seguís sola y seguís perdida, y se te agotan los recursos tratas desesperadamente de agarrarte de algo que no pueda decepcionarte, entonces empezas a escribir cosas, pensamientos, anécdotas, recopilar información de tu vida tratando de recordar esos detalles que hasta hace un mes no te importaban porque la vida te llenaba pero ahora que la sentís vacía los necesitas para seguir adelante, entonces los escribís para no olvidarlos nunca mas y leerlos cuando comiences a perder el rumbo nuevamente.
Entonces escribo en un intento desesperado de comunicarme con mi patético yo y tratar de ser un poquito mas feliz (o menos infeliz…) saciándome de nada, de recuerdos que son aire, llenándome con hechos pasados hasta que el presente me abrase nuevamente, me reconforte, me anime, me fortalezca y sienta que puedo depender de el una vez mas, claro, hasta que me decepcione de nuevo y tenga que volver a este tan adictivo recurso.
Ese fue mi error mortal, al no quererme a mi misma, sentir la necesidad constante de depender de 3eros para sentirme viva.

viernes, 11 de marzo de 2011

Saciada de Nada - Introducción -

Supongo que me gusta perder el tiempo (como si mi tiempo fuera algo valioso)
No se si alguien va a leer esto, le comenté a algunos amigos esta idea de escribir mi vida y me dijeron que la hiciera libro, pero no se si algún día eso se va a llevar a cabo,  seguramente no, de igual forma hace tiempo tenia ganas de compartir mis ideologías con alguien y que mejor forma que haciendo un estúpido intento de libro en donde escribir mis estúpidos pensamientos...?
Bueno primero voy a presentarme ¿No? Es lo que generalmente se hace y ¿porqué no hacerle caso a esas formalidades?,  me llamo Camila,  superficialmente creo que soy bastante normal, al menos eso me interesa/interesaba aparentar, pero la realidad es que no me considero así (y por un lado eso me gusta), me paso taladrándome la cabeza con mis pensamientos retorcidos los cuales van a leer en las próximas páginas.
Quizá me creo muy original y única pero nada que ver y estos pensamientos no son solo míos sino que los piensa cualquiera, pero ese no es el caso... ¿o si?
Tengo la necesidad de manifestarlos, contar mi vida, todos mis traumas, no guardarme absolutamente nada por mas vergonzoso que sea, sacarlo todo de mi cabeza y ponerlos en otro lado, para ordenarlos y que no me pesen tanto ¿Un cliché terapéutico ya gastado de tanto usarse? Tal vez, honestamente no me importa.
Con el correr de mis escrituras la idea de todo esto fue cambiando, al principio iba a ser un diario personal en el cual simplemente iba a escribir mi día a día o mis ideas sueltas por ahí, luego quise convertirlo en un registro de toda mi vida, recopilando recuerdos, fusionándolos con el ahora y con el futuro, una autobiografía, un cuento, una historia, un algo.
Así que bueno, acá estoy, escribiendo y escribiendo y explicándole a no se quién los motivos por los cuales escribo todo esto, toda esta historia, todo mi yo.
A las pobres personas que me leen, de las cuales me compadezco, quiero aclararles de antemano, que me contradigo una infinidad de veces, debido a que tengo muchísimas personalidades/alteregos o como se les quiera llamarles, que se adecuan a muchísimas situaciones diferentes de mi vida...
Generalmente trato de caerle bien a todo el mundo haciendo uso de ellas (no soporto la idea de caerle mal a alguien)... pero últimamente eso no me importa tanto.
¿Por qué ya no me importa?
Hasta hace poco (yo lo veo como hace poco pero fue a principios del año 2008) caí en una ¿profunda depresión? victima de inicios de anorexia, auto mutilación y un montón de otras cosas (las cuales contaré mas adelante) que me llevaron a limites de tristeza y desgano que no creía posibles en mi... (re-descubrirse resulta ser algo muy loco) nada me importaba, nada, ni nadie, ni yo me importaba...
Conocí a alguien por Messenger (¿Patético no? pero ¿De que otra forma podría YO conocer a alguien?), me encontró, yo no lo busque, yo no quería saber de nada con nadie y me llevo un tiempo considerado abrirme a esa persona nueva, que hablar de esta relación es una historia bastante interesante que mas adelante la contaré con un poco de detalle, ¿que les decía? ah si, que conocí a alguien, me abrí, lo quise, lo besé... lo toqué, me ayudo a salir de aquel mundo negro en el que me había metido, me quería…
Y me destruyó... o me destruí, no sé...
Es graciosa la montaña rusa de la vida... una cae en depresión y sube sintiéndose amada, y las mariposas en la panza, y las sonrisas estúpidas sin motivos concretos... y al siguiente día vuelve a caer porque todo eso se termina, o mejor dicho, no se termina, se vuelve negativo, te golpea constantemente en la cara todo el tiempo, como diminutos granos de arena que viajan velozmente, te cortan la piel, te hacen picar, arder, sufrir, llorar ... ¿Y que hace esa persona?
PIERDE INTERÉS, eso hace, se defrauda de la vida, del amor, y de los hombres y ¿Qué tiene? a la familia y a los "amigos" que la apoyan claro, pero no la llenan, le falta algo, y no lo encuentra...
¿Entonces que hace?... ¡Un intento de libro hace! patético, absurdo, estúpido intento de libro con estúpidas ocurrencias y estúpidas historias de vida que seguramente aburren a un pueblo pero estoy dispuesta a contar por mi, porque lo necesito.
Así que aquí estoy yo... compartiendo mi vida con el mundo por mas de que seguramente esto se lo vaya a mostrar a un número muy reducido de personas...
¿Y que hace el mundo...? ignorar o interesarse
Eso esta en las manos de ustedes...